Prueba n.º 1
El congelador
Cogimos un par de botas de esquí, equipamos una con °bootcap® y dejamos la otra «desnuda». Fijamos con cinta termómetros digitales dentro del botín de cada bota, en la zona de los dedos, y metimos toallas idénticas por la parte superior de cada bota para simular la pierna de un esquiador. Sin añadir ninguna fuente de calor a las botas, las mediciones iniciales marcaron 22 °C (71 °F), la temperatura ambiente. Después metimos ambas botas en un congelador a −26 °C (−15 °F) y tomamos la temperatura cada cinco minutos durante una hora. Como era de esperar, la temperatura de las dos botas bajó, pero la bota equipada con °bootcap® se mantuvo de media 8 °C (15 °F) más caliente.